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RACISMO Vs. DIVERSIDAD
En el año 1492 parten los enviados de la Corona Española en su búsqueda de un nuevo paso a las Indias Orientales.
Como toda empresa humana, esta expedición requirió Tecnología, Capital de riesgo, Dirección, y Recursos Humanos.
La nueva ruta no fue hallada, pero los expedicionarios regresaron con promesas de ganancias superiores, si los inversores ampliaban el capital de riesgo, y financiaban nuevos viajes, ya no para la búsqueda de rutas, sino para extraer recursos de las nuevas tierras descubiertas.
La fórmula utilizada para convocar los capitales requeridos, fue el otorgamiento de concesiones a empresarios, que financiaran los viajes y actividades extractivas, a cambio de un porcentaje de las utilidades a obtenerse.
Las concesiones no fueron otorgadas en razón de los títulos nobiliarios poseídos por los solicitantes, sino por el capital que cada comerciante estaba dispuesto a invertir, y por el porcentaje de renta a entregar al monarca.
No existían en ese momento ciudades europeas en América, las nuevas ciudades fueron construyéndose en torno a las concesiones comerciales, y como apéndices de estas.
Quien dirigía el emprendimiento comercial, dirigía también el asentamiento humano. Quienes poseían un lugar privilegiado en la estructura productiva lo disfrutaban igualmente en la estructura social, y quienes ejecutaban tareas de escasa o ninguna responsabilidad, eran asimismo relegados en la vida ciudadana.
La afinidad de posición en el emprendimiento, determinó la agrupación de las viviendas; la creación de barrios con habitantes que poseyeran el mismo nivel en el emprendimiento comercial.
Esta organización social no tenía connotaciones racistas, sino empresariales. Quien tiene el carácter y la experiencia para convocar los capitales dirige el emprendimiento, lo siguen sus funcionarios de confianza, a continuación quienes poseen práctica en las tareas, y por último, el personal que no posee experiencia laboral.
La Corona, colocó sus recaudadores en la cima de la primera pirámide, como Virreyes y Capitanes Generales.
No trata el presente acerca de historia Americana, sino de la conformación de su sociedad.
Con diversos matices, otras potencias coloniales establecieron bases en América; Inglaterra, Portugal, Francia, Holanda.
No es tema de este ensayo la procedencia social de los inmigrantes, ni su circunstancia; Los desterrados, objetores de conciencia, empresarios, ó funcionarios de la Corona, se sumaron a
la organización montada desde Europa, porque fueron reclutados a tal efecto, partieron de su tierra con funciones asignadas, y no existía otra posibilidad de vida en sociedad. Tampoco intenta este estudio calificar a los patriotas americanos como comerciantes que lucharon por beneficios económicos. La lucha fue por libertad individual, libertad de comercio, libre expresión, igualdad de oportunidades.
El comercio, la industria, la actividad agropecuaria, la logística, la
religión, y la ciudad, no constituyen esferas de acción aisladas; por
el contrario, conforman un único conjunto, profundamente interrelacionado,
el cual es a la vez el molde, el metal que lo llenará, y el fuego que
posibilita el proceso.
La finalización de la dependencia con las coronas europeas puso término a la expatriación de los impuestos, posibilitando la aplicación de los mismos al desarrollo de la infraestructura en tierra americana, y a una mayor acumulación de capital en las empresas.
El modelo económico exitoso desplazó a la organización social monárquica: La diversidad había derrotado a las clases sociales, generando mejores beneficios y mayor acumulación de capital que la organización social monárquica. La diversidad derrotó a las clases sociales y emprendió su camino para conquistar el mundo.
A partir de esta revolución, se establece como meta el progreso; el continuo mejoramiento social, económico y tecnológico, como contrario a la fórmula monárquica de repetir las tradiciones y procedimientos, y queda claro en la sociedad – en forma conciente ó inconsciente – que la organización social republicana es motor de mejoramiento social y de constitución de estados poderosos. La igualdad de oportunidades se constituye en reaseguro para que las nuevas ideas sean expresadas y puestas en práctica.
Por el contrario, las sociedades sin permeabilidad vertical, integradas en estructuras rígidas, se niegan a la innovación y rechazan el progreso, ya que, para justificar las prebendas hereditarias de sus elites dirigentes, necesitan enaltecer – como valor principalísimo - la tradición, la repetición, la inmutabilidad, y la legalidad casi religiosa de los privilegios de clase.
Al romper los patriotas americanos con las ataduras al antiguo régimen, no solo quiebran la conducción política, sino filosófica. No podía haber esclavitud en un país en el cual se demostró en los hechos que el pueblo sabe; que el mejoramiento social ocurre a partir de que los individuos pueden libremente expresarse, comerciar e invertir, y que el progreso individual está atado al esfuerzo y capacidades personales.
Nuestros patriotas fueron hombres prácticos. No siguieron teorías elaboradas por los pensadores que gozaban del mecenazgo oficial. Se limitaron a observar la realidad americana, extraer conclusiones y convertirlas en leyes que al aplicarse beneficiaron a toda la humanidad.
Si somos patriotas, si queremos continuar disfrutando la libertad que nuestros próceres nos legaron, si amamos el progreso; el camino es uno solo: Derechos iguales, oportunidades iguales y justicia igual, sin distinción de sexo, raza,
o credo.
Nota de la redacción
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